Newsletter Subscribe
Enter your email address below and subscribe to our newsletter
Enter your email address below and subscribe to our newsletter







El centrodelantero aprovechó el día libre para pasear por la ciudad de Tennessee pero, al momento de regresar al búnker de la Roja, vivió una situación inesperada en el control de acceso.
La selección de España aprovechó una pausa en pleno Mundial 2026 para bajar cargas y despejar la cabeza, pero una confusión terminó robándose todas las miradas. El protagonista fue Borja Iglesias, quien experimentó un momento tan inesperado como llamativo al intentar regresar a la concentración.
Después del empate sin goles frente a Cabo Verde, Luis de la Fuente decidió darle una jornada libre a sus dirigidos antes de encarar la preparación final para el choque del domingo ante Arabia Saudita, un encuentro clave para las aspiraciones de la Roja en la Copa del Mundo.
Durante el descanso, varios integrantes del combinado europeo salieron del Embassy Suites by Hilton Chattanooga Downtown, en Tennessee. El centrodelantero del Celta de Vigo fue uno de los que aprovechó el tiempo libre, acompañado por su pareja, María Valero.
Sin embargo, al regresar al búnker ibérico se produjo el episodio desopilante que ya se viralizó en las redes sociales. De acuerdo con las imágenes difundidas por la TV española, los encargados de la seguridad no identificaron al futbolista y le bloquearon el ingreso al predio.
Sorprendido por la situación, Iglesias intentó explicar quién era desde detrás de las vallas que delimitaban el perímetro del hotel. “Soy jugador de la Selección. Necesito entrar”, expresó en inglés ante los agentes.
La respuesta no ayudó a destrabar el malentendido. “¿Tienes pase? ¿Eres jugador?”, le consultaron los efectivos, mientras algunos presentes intervenían para aclarar la situación. “Es un jugador de la Selección”, insistieron hinchas y periodistas que observaban la escena.
Lejos de resolverse de inmediato, el intercambio continuó con una nueva consulta. “¿Cómo te llamas?”, preguntaron desde el control. “Borja Iglesias”, respondió el atacante. De fondo, varias personas repetían su nombre para intentar convencer a los responsables del acceso.
Finalmente, el ex Betis recurrió a su teléfono celular para contactar a integrantes de la delegación española y solucionar el inconveniente. Todo quedó en una anécdota pintoresca que rompió la rutina de la jornada libre, a pocas horas de un compromiso decisivo para una de las candidatas en esta edición 2026.
Fonte do Artigo
See more: The Global Track